Casas de apuestas en México en 2026: permiso de la Secretaría de Gobernación, impuestos y el precio escondido del bono
noviembre 5, 2026 · Permisos, titulares y números de oficio cotejados contra los pies de página y las compilaciones que citan el Registro de la Dirección General de Juegos y Sorteos.
México no tiene un título llamado licencia para el juego en línea. Tiene permisos. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, en su artículo 3, define el permiso como un acto administrativo temporal que la Secretaría de Gobernación otorga a un permisionario. Esta figura garantiza que el operador tiene un respaldo legal local, a diferencia de los sitios con sedes en jurisdicciones extranjeras. Quien compara marcas solo por la publicidad y no por el titular del permiso está comparando envoltorios.
El Reglamento se reformó el 16 de noviembre de 2023 y su artículo 2 dejó el cerco donde estaba: la actividad de juegos con apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista está prohibida. Sobre esa frase se apoya todo lo demás. La ley formal, la de 31 de diciembre de 1947, no menciona las apuestas en línea y no ha sido sustituida; en octubre de 2026 la Secretaría de Gobernación terminó la revisión interna de una propuesta para reemplazarla y la mandó al Gabinete de Seguridad, donde sigue sin presentarse al Congreso. Una propuesta no es una ley, y una página que la trate como vigente le vende al lector una reforma que no existe.
Lo que existe es más incómodo de lo que la publicidad de las marcas sugiere. La Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, vigila, modifica y termina los permisos, y su lista oficial de sitios autorizados no pudo abrirse. Sin lista, cada número de oficio que se lee en los pies de página de las casas de apuestas es una afirmación de la propia marca o de una compilación que la repite. Eso no convierte a los operadores en clandestinos. Significa que el lector verifica en el boleto, en el contrato de términos y condiciones y en el oficio que la marca enlaza, no en el color del logotipo.
El bolsillo del apostador mexicano ya tiene tres cargas encima antes de que la casa ponga un momio: el IEPS de 50 % que la Ley del IEPS fija desde el 1 de enero de 2026 sobre los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso —reforma publicada en el DOF el 7 de noviembre de 2025, antes 30 %—, la retención de ISR sobre premios y el margen que la casa lleva dentro de cada momio. Nada de eso aparece en un anuncio de bienvenida, y todo eso sale del mismo lado de la mesa.
Empieza por el fundamento: qué respalda de verdad a una casa de apuestas en México
La palabra que hay que exigir es permiso, no licencia. El artículo 3 del Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos define la apuesta como dinero en moneda nacional arriesgado en un juego permitido y define el permiso como acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. Una “licencia” de juego mexicana, en el sentido en que la usa el mercado europeo, no existe como figura en el texto leído. Cuando una marca habla de su licencia y de su “operador local” en la misma frase, normalmente está traduciendo mal su propio permiso.

El Reglamento, en su artículo 1, cubre la autorización, el control, la vigilancia y la inspección de los juegos con apuestas y sorteos —quedan fuera los de la Lotería Nacional— y establece competencia federal. El artículo 2 reparte el trabajo: la Secretaría interpreta y aplica la ley en el ámbito administrativo, y la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, vigila, modifica y termina los permisos. Es la misma dependencia que instruye los procedimientos de sanción, así que no hay dos instancias mirando lo mismo.
Los tipos de permiso que importan para apostar a distancia son dos: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios de apuestas remotas. Ahí está la explicación de por qué medio mercado mexicano funciona bajo el ala de una empresa con local físico: la apuesta en línea no se autoriza sola, se cuelga de una estructura que ya tenía permiso.
El artículo 31 añade una restricción que casi nadie lee y que sí pesa: los permisos de juegos con apuestas son intransferibles. No pueden gravarse, cederse, venderse ni comercializarse. Un permiso no es un activo que se revende en un portal de negocios, y eso desmiente cualquier lectura de “compré el permiso de una marca que se fue”. Existen figuras de operación compartida, y para eso están los oficios y los anexos, no una cesión.
Y luego está la carga administrativa del permisionario, que se traslada al precio final. El artículo 29 obliga a los permisionarios de apuestas remotas a presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar seguros, reportar sospechas de delincuencia organizada o lavado de dinero y constituir una fianza equivalente a unos 60 días de premios promedio. Ninguna de esas obligaciones es gratuita. Se pagan con la diferencia entre lo que entra por el mostrador y lo que sale por las cuentas de los ganadores, es decir, con el margen.
Normativa, supervisión y papeles: quién vigila al permisionario y qué se le puede exigir
La Secretaría de Gobernación cierra locales sin permiso y sanciona, y las entidades federativas cooperan con el régimen federal. En 2026 se reportaron alrededor de veinte cierres de casinos físicos, una cifra que dice algo sobre la disposición de la autoridad y nada sobre las rehabilitaciones posteriores. La supervisión real del mercado en línea, mientras tanto, se ejerce por tres vías distintas que conviene no mezclar: el oficio del permisionario, la verificación de identidad de cada cuenta y el bloqueo de dominios.

El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una edad numérica. Es una ausencia que las marcas llenan por su cuenta: sus fichas y pies de página dicen 18+, y ese número es una afirmación comercial razonable, no un mandato del texto reglamentario. Quien tenga un hijo de 17 años con un teléfono debería saber que la barrera legal de edad, en el papel, no está donde mucha gente cree.
La verificación de identidad es la parte que sí tiene dientes. Los operadores verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego figura como actividad vulnerable en la normativa antilavado. Los documentos exigidos no están tasados en un artículo, y ese hueco se lo llena cada casa con su propio procedimiento. Ahí conviene fijarse en un detalle práctico: una cuenta a nombre de un tercero destinada a recibir retiros no pasa un control mínimamente serio, y devuelve al apostador a la casilla de salida con su dinero detenido.
La publicidad de las marcas autorizadas muestra la clave del permiso oficial y los avisos de juego responsable, según un reporte secundario. Que lo muestre no valida el número. La comparación honesta pasa por contrastar la clave del pie con el titular que la propia marca nombra en sus términos, y por preguntarse si ese titular tiene presencia física en México. Un permiso DGG/SP/404/97 sostenido por una operadora identificada en el pie del sitio cuenta una historia distinta a la de un número suelto sin titular.
Sobre lo que se puede apostar, cada afirmación con su condición. La apuesta deportiva se permite solo a través del permiso de la Secretaría de Gobernación de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y las variantes de apuesta no tienen regla separada en los artículos del Reglamento que se pudieron leer. El cruce de apuestas está regulado en hipódromos, galgódromos y frontones, y en él los menores no pueden participar nunca, por el artículo 5. No se halló disposición alguna sobre bolsas de apuestas entre particulares, así que esta página no dice que exista una exchange mexicana. Tampoco se encontraron eventos restringidos por categoría de menores o ligas inferiores.
No hay artículo federal de publicidad en los artículos del Reglamento consultados. Los reportes sobre límites de horario en radio y televisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley, y los proyectos para limitar influentes y deportistas, prohibir anuncios en transmisiones deportivas o vetar los bonos de bienvenida no son ley. Un proyecto de ley es un proyecto de ley.
Lo que la falta de registro le cuesta a quien apuesta
La Dirección General de Juegos y Sorteos publica, según se dice, un PDF con los sitios autorizados, y ninguna lista oficial completa pudo abrirse hasta octubre de 2026. En mayo de 2026 el diputado Rubén Moreira pidió a la Secretaría de Gobernación un registro público y abierto de los permisos de apuestas y casinos, y la petición seguía sin resolverse en la práctica. Los conteos de sitios también se contradicen —136 sitios en un reporte, entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx en otro— así que esta página no repite ninguna de las dos cifras como si fuera un padrón.

Ese vacío no es un problema administrativo abstracto; es el motivo por el cual el lector termina decidiendo con el pie de página de cada marca. La consecuencia práctica es sencilla: la única prueba que un apostador mexicano puede conservar en la mano es el CFDI de retenciones que emite la casa por el premio gravado, más la clave de permiso que la marca publica. Si un sitio no emite comprobante fiscal ni publica clave, no hay nada que reclamar en ningún lado.
Conviene además poner la fecha en cada afirmación sobre bloqueos, porque el estatus cambia más rápido que las noticias. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó trece casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano, de Ganador Azteca, quedaron deshabilitadas; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo ajeno a las apuestas; en marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026; en julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx; y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra bet365 y Betano, según una sola fuente. Ninguna de esas líneas se puede escribir en presente sin equivocarse.
Prevención y salvaguardas: qué herramientas existen, cuáles no
No existe un registro nacional de autoexclusión en México. Es la frase más útil de esta sección y la menos repetida en el marketing del sector. La autoexclusión, cuando existe, es voluntaria y vive dentro de cada casa: pausas, límites de depósito, límites de pérdida, cierre temporal o definitivo de cuenta, según lo que cada marca liste en su propia ficha. Nada de eso detiene a la misma persona en la casa de la esquina.

La iniciativa para abrogar la ley de 1947, presentada en octubre de 2025, propone mecanismos de autoexclusión, una edad mínima de 21 años y límites ligados al ingreso. Es una propuesta, no un régimen aplicable, y quien planee su presupuesto de juego contando con esos límites está contando con algo que nadie ha votado.
Tampoco se encontró un límite legal de depósito o de pérdida, ni una figura de cuenta temporal. Lo que hay es lo que cada operador decide ofrecer. Fíjate en la dirección de la obligación: sin registro nacional, la única salvaguarda que de verdad viaja con el apostador de una casa a otra es la que él mismo aplica, y la única que una casa honesta puede ofrecer es una que funcione rápido. Un límite de depósito que tarda dos días en activarse es un adorno.
Las fichas de las marcas sí cargan avisos. La ficha de la aplicación de Codere México dice que opera con permiso de la Secretaría de Gobernación, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Son datos de las marcas sobre sí mismas y se leen como tales, pero algo dicen: la política de cierre de cuenta existe y se puede pedir.
El material de ayuda no es un detalle de estilo. Una casa que no publica cómo cierra cuentas, a qué correo se pide y en cuánto tiempo, está dejando al apostador con un problema concreto en las manos. Y con un registro nacional inexistente, la salida tiene que ser interna y rápida, o no es salida.
El bono de bienvenida: qué te dan, qué te piden y cuánto se queda en el camino
Aquí es donde la publicidad y la aritmética se separan. El bono de bienvenida no es dinero regalado; es una cantidad condicionada por requisitos de apuesta —el rollover— que hay que cumplir a cierto momio mínimo y dentro de un plazo. La forma en que se estructura el bono de hoy está marcada por un cambio de impuesto y no por generosidad: después del aumento del IEPS, los operadores rediseñaron los bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Cuando un sector rediseña su oferta por una carga fiscal de 50 %, el rediseño se paga en algún lado de la cadena, y ese lado es el apostador que no lee los requisitos.

No se encontró ninguna regla legal mexicana sobre bonos. Los proyectos para prohibirlos son proyectos, no ley, y nadie supervisa el rollover salvo el propio contrato que el apostador acepta con un clic. Eso significa que el único control de calidad disponible es el del lector: comparar cuánto hay que apostar, a qué momio mínimo y para cuándo.
El tipo de oferta importa más que su tamaño, y ese es el error de lectura más común. Una apuesta gratis no paga el importe de la apuesta junto con la ganancia cuando acierta; devuelve lo ganado menos la parte correspondiente al importe regalado. Un bono de riesgo supuestamente “sin riesgo” devuelto como apuesta gratis no es un reembolso en dinero: es un cupón para volver a apostar, con las mismas condiciones otra vez encima. Un bono de depósito sigue siendo un paquete atado a un depósito, no un saldo libre. Ninguna de esas formas es una estafa por definición; las tres son cosas distintas, y el titular que las mezcla en una sola palabra “bono” es el que se queda corto.
Un requisito de apuesta, además, no escala con el bono de forma lineal para el apostador, sino con su presupuesto. Un rollover de 25 veces sobre 1.000 pesos exige 25.000 pesos de apuestas antes de retirar. Si el apostador apuesta 200 pesos por boleto, son 125 boletos a momio mínimo. Si apuesta 50 pesos porque el bono es su única razón para abrir la cuenta, son 500 boletos, y la mitad se irán en resolver el trámite, no en apostar. El bono no le devuelve el tiempo, y el reloj del plazo corre igual para los dos.
Hay otro costo que no se anuncia: la apuesta mínima por boleto. Un apostador de 50 pesos que encuentra un mínimo de 100 por boleto no tiene un requisito de apuesta; tiene un requisito imposible. El operador gana el bono de vuelta sin pagar nada, y sin incumplir su propio reglamento. Ese detalle no suele viajar en el titular de la promoción.
Qué se lleva el margen de cada momio que ves en el boleto
El margen es la otra cara del pago. En un mercado de dos resultados con momios de 1,90 y 1,90 —ejemplo ilustrativo, no una cuota cotizada de ningún partido ni de ninguna casa—, el porcentaje de pago del mercado es 1 dividido entre la suma de 1/1,90 más 1/1,90. Los 1/1,90 se suman y dan 1,0526…, y su inverso se coloca alrededor del 95 %. El margen de la casa es lo que falta para llegar al 100 %, es decir, alrededor del 5 %.

Ese 5 % es el precio de entrada del mercado, no un castigo puntual. En un mercado de tres resultados —local, empate, visitante— el pago baja y el margen sube, y en un hándicap o un más/menos con dos líneas la cifra suele quedar entre ambas. La banda honesta para los mercados principales de las casas que operan en México se mueve alrededor de ese 5 % en los mercados de dos resultados y algo por encima en los de tres, siempre que los precios comparados sean del mismo tipo de mercado y del mismo momento. Comparar un momio principal de una casa con una combinada de otra es comparar dos cosas con dos márgenes distintos.
Lo que ese porcentaje significa para quien apuesta se ve mejor en el tiempo que en el boleto. Un apostador que coloca veinte apuestas de 500 pesos al mes está moviendo 10.000 pesos mensuales por mercados con ese margen; el costo esperado del ejercicio, calculado sobre el volumen y el margen descrito, ronda los 500 pesos al mes, y no hay bono de bienvenida que lo compense durante mucho tiempo. Es un costo promedio sobre muchas apuestas bajo ese supuesto, no una factura garantizada de cada mes ni una predicción de ningún resultado.
La comparación útil entre casas, entonces, no es quién paga más en un partido concreto y un martes concreto. Es quién sostiene su margen cuando el partido se pone interesante y quién lo ensancha en los mercados de nicho, porque ahí se decide el costo de un año entero. Y es también por qué las combinadas largas se ven tan brillantes en la publicidad: cada pata suma su propia ventaja a la casa, y el premio grande es la carnada de un producto con el peor margen del catálogo.
Liquidación: cómo entra y cómo sale el dinero
Ninguna ley mexicana cubre los pagos de apuestas. Lo que existe es lo que cada operador lista en su propia información: tarjetas, transferencia bancaria por SPEI, vouchers en efectivo en tiendas como OXXO y monederos electrónicos. Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, y el operador emite un CFDI de retenciones por los premios gravados. Cripto en marcas con permiso: no establecido.

El nombre a la cuenta es el filtro que más retiros detiene. Un depósito hecho en efectivo en tienda y un retiro solicitado a una cuenta que no está a nombre del titular son dos operaciones que las áreas de cumplimiento miran con lupa, y ahí llega el KYC con la solicitud de documentos. Nada de esto es una trampa; es el precio de operar bajo un permiso con reportes a la UIF y al SAT.
El peso fiscal del retiro es lo que hay que entender antes de celebrar. Quien paga el premio retiene el impuesto. El artículo 138 de la Ley del ISR prevé una retención de 1 % sobre los premios cuando el impuesto estatal no excede de 6 %, y de 21 % si el impuesto estatal es mayor. La Ciudad de México aplica un impuesto estatal de 6 % a los premios, lo que deja la retención federal en el 1 % y el total alrededor del 7 % según un reporte secundario. La retención es pago definitivo solo si el contribuyente presenta la declaración que la ley exige cuando está obligado; si no, el ingreso se acumula y la retención se abona. Un premio grande no es un maletín: es un ingreso con comprobante.
En las cuentas de la casa, el retiro tampoco es gratis. Volver a SPEI desde una cuenta de permisionario tiene costo operativo y de cumplimiento, y las marcas que prometen “retiro inmediato” lo cumplen con más facilidad en montos chicos que en montos grandes, porque arriba de cierto umbral el expediente se revisa antes de liberar el dinero. Ese es el momento en que un apostador descubre si eligió bien: no cuando ve la promesa, sino cuando pide los 40.000 pesos y el dinero no aparece el mismo día.
Calendario: qué se puede seguir y en qué deporte se elige el costo
El calendario deportivo mexicano está dominado por el fútbol, y no por casualidad: el mercado de la Liga MX es el más profundo del país, con momios en más líneas y mercados de jugador que cualquier otra competencia local. El béisbol —la Liga Mexicana de Verano y la Liga del Pacífico— sostiene un volumen serio, con hándicaps de carreras y mercados de entradas que la mayoría de los apostadores mexicanos solo mira de reojo. El boxeo tiene peso propio en los mercados de método y duración, y el básquetbol llega sobre todo por la NBA, competencia que ninguna casa local organiza y que atrae el dinero por horario, no por cercanía.

El Mundial de fútbol 2026 ya se jugó, en junio y julio de 2026, y esa frase se escribe en pasado. En los torneos cortos de selección, la disponibilidad de mercados en una casa se nota en la profundidad del catálogo: cuartos de final y semifinales con líneas completas, y una final con más variantes de las que el aficionado promedio llega a leer. Ahora, la pregunta sensata no es cuál es la casa “oficial” de un torneo —ese tipo de patrocinio no otorga nada y no vuelve mejor un momio— sino cuál de los mercados que existen antes del partido se puede consultar sin recargar la página tres veces.
El detalle que casi nadie revisa: en las competencias locales, la profundidad del mercado de un operador con permiso se apoya en el mismo permisionario que entra por la puerta grande del fútbol, mientras que el catálogo de nicho crece y se encoge con la temporada. Un apostador de la segunda mitad del torneo de ascenso encontrará líneas en dos o tres marcas y ninguna cobertura en las demás; eso no es una falla, es el mercado funcionando con la demanda que tiene.
Las reglas del Reglamento no separan el básquetbol del boxeo ni del fútbol. No hay un artículo sobre deportes virtuales ni sobre esports, lo cual deja ese catálogo entero a la discreción del operador y a sus propios términos. En un producto sin regulación específica, el contrato interno de la casa es la ley de facto, y por eso ahí conviene leer cuándo se anula una apuesta y qué pasa con los mercados cuando un jugador se retira antes de empezar.
Estrenos: qué cambia de verdad cuando llega una marca nueva
Una casa de apuestas nueva en México no puede ser nueva de la misma manera que en el resto de América. No hay licencias independientes para el juego en línea, y la práctica reportada es que los sitios en línea no pueden tener permisos digitales autónomos: quedan atados a un titular de permiso con presencia física en el país. Eso cambia por completo lo que el lector debe entender por “novedad”. El estreno del dominio es un lanzamiento comercial; el permiso que lo sostiene suele tener años.
El corolario es incómodo para la publicidad de novedad. Una plataforma con diseño reciente, aplicación nueva y mercados en vivo fluidos puede estar montada sobre el permiso de un permisionario con décadas de historia, y una marca que presume de “recién llegada” está vendiendo el calendario equivocado. Lo que sí es nuevo en el mercado es la presión: la Secretaría de Gobernación reforzó su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, y en julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea. Con esa dinámica, un estreno sin titular claro es una posición mucho más frágil de lo que sugiere una promoción de lanzamiento.
Un permisionario puede operar varias marcas. El caso que mejor lo muestra es Producciones Móviles, S.A. de C.V., que según el oficio DGJS/405/2018 opera junto con Paradise Riviera Gaming y sostiene tanto a Betcris como a Pickwin. Tecnología en Entretenimiento Caliplay sostiene el sitio de Caliente. Cuando dos marcas comparten permisionario, comparten también la estructura de cumplimiento, el músculo del balance y las obligaciones del artículo 29: cuentas auditadas, seguros, reportes antilavado y la fianza de unos 60 días de premios promedio.
Eso tiene una consecuencia directa en el bolsillo. Dos marcas bajo el mismo permisionario pueden ofrecer bonos distintos, aplicaciones distintas y equipos de atención distintos, pero tienen enfrente la misma fianza y el mismo supervisor. Para el apostador, la pregunta que ordena todo es si el titular nombrado en el pie del sitio es una empresa mexicana identificable y si esa empresa aguanta una auditoría anual. Si la respuesta es que el titular es una sociedad extranjera sin permiso local, el adjetivo “nueva” deja de ser un rasgo de mercado y pasa a ser un riesgo.
Panorama: cómo se comparan las nueve marcas con permiso, campo por campo
La columna vertebral de esta comparación es el permiso, porque es lo único que distingue a una marca legal de una que no lo es, y porque sin lista oficial el número solo se puede atribuir a quien lo afirma. En algunos casos la firma que nombra el número y la que sostiene el sitio no coinciden, y esa divergencia no se resuelve con una nota al pie.
| Marca | Permiso de la SEGOB según la fuente, sin confirmación oficial | Qué dice la propia marca sobre el punto clave |
|---|---|---|
| Betcris | No se imprime el número: el de su propio pie y el de la compilación difieren | Su pie nombra a Producciones Móviles, S.A. de C.V. y cita el oficio DGJS/405/2018 con Paradise Riviera Gaming; empresa del sitio: TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026 |
| Caliente | DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio | Su pie lo presenta como autorización de la Secretaría de Gobernación; la operadora del sitio es Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales.com.mx | Su ficha de aplicación dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta |
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx | Las compilaciones difieren sobre el titular: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx | Titular nombrado por esa compilación: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. |
| Betway | 4184, según casasdeapuestaslegales.mx | Titular nombrado por esa compilación: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx | Titular nombrado por esa compilación: Eventos Festivos de México |
| 1xBet | DGJS/0002/2020, según Apuestas-legales.com.mx | Esa fuente no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial; la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., empresa distinta del titular nombrado, Entretenimientos Naturales |
| Pickwin | No se imprime el número: las fuentes se contradicen | Una compilación le da el número que el pie de Betcris muestra para Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera con Unocapali La Paz Operadora |
La columna del medio es la que hace el trabajo sucio. Ocho de las nueve marcas llevan un número de permiso que proviene de su propio pie o de una compilación, y en ninguna de las dos rutas hay confirmación oficial, porque la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse. Eso no es una anomalía de esta tabla; es el estado real del mercado mexicano, y quien venda certeza aquí está vendiendo otra cosa.
Las dos casillas vacías no son descuido. Con Betcris y Pickwin, la firma que nombra el número y la que lo publica no coinciden, y una compilación le asigna a Pickwin justo la clave que el pie de Betcris muestra para Producciones Móviles. Imprimir un número en esas dos filas sería inventar una conciliación que nadie ha hecho. El titular compartido sí es un dato firme y explica por qué esas dos marcas no se pueden tratar como proyectos separados.
La cuarta columna es deliberadamente desigual, y su desigualdad es el hallazgo. Caliente publica su clave en su propio pie con la operadora identificada; Codere habla de su permiso y de sus políticas en la ficha de su aplicación; Betcris arrastra además una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta vigente hasta el 3 de noviembre de 2026, la única referencia a un regulador extranjero que aparece en este conjunto y que no sustituye al permiso mexicano en ningún aspecto. Para las demás, lo que queda por escrito es una compilación y un nombre de titular. Esa asimetría es lo que un apostador mexicano puede verificar esta misma tarde.
Con esto claro, las nueve marcas y su lectura, una por una.
1xBet: el número largo y la sociedad que no aparece en el permiso
El permiso que se le atribuye es DGJS/0002/2020, y el titular nombrado por la fuente es Entretenimientos Naturales. La fuente que lo publica no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos, y la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado.
Ese desajuste entre la sociedad que opera la aplicación y la sociedad que aparece en el oficio no es un tecnicismo: en un régimen donde el permiso es intransferible y temporal, la cadena entre el titular y el producto que el lector tiene en la pantalla es la única cadena que vale. Aquí hay tres eslabones y ninguno publicado por una autoridad. Eso no prueba nada malo; simplemente deja al apostador sin la verificación que cree tener.
El catálogo es amplio y la aplicación funciona. El problema es de otra naturaleza y no se arregla con más mercados.
Veredicto: un permiso con número exacto y sin confirmación oficial, sobre una aplicación operada por una sociedad distinta del titular, es una cadena en la que el eslabón más débil está justo del lado del lector. Si el apostador no está dispuesto a conservar la clave del pie y el CFDI del premio, esta marca no es para él.
Codere: el permiso doble y la ficha que habla de cierre de cuenta
Arrastra dos permisos según la compilación que los publica, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, y el titular nombrado es Libros Foráneos S.A. de C.V., la sociedad mexicana de Codere. Ante la falta de una base de datos pública, los dos números quedan como los da la fuente.
Lo que distingue a esta marca en el conjunto no es el momio ni el bono: es que su ficha de aplicación habla de tres cosas juntas que casi ninguna otra publica en el mismo lugar. Dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. En un país sin registro nacional de autoexclusión, una política de cierre de cuenta publicada donde el usuario la encuentra al descargar es más útil que cualquier párrafo de juego responsable sin procedimiento detrás.
Tener dos permisos en lugar de uno no duplica la protección. Duplica los números que hay que citar cuando algo se reclama.
Veredicto: dos claves publicadas, un titular mexicano identificable y un procedimiento de cierre de cuenta puesto por escrito al alcance de cualquiera. La marca es una apuesta conservadora y aburrida, y eso es un elogio.
Playdoit: un permiso de 2005 y un titular de nombre festivo
El permiso atribuido es DGAJS/SCEVF/P-02/2005, con Eventos Festivos de México como titular nombrado, según la compilación que lo publica. Como el registro es inaccesible, el número queda como lo da la fuente.
Una clave que apunta a 2005 dice bastante sobre la antigüedad del permiso y poco sobre el producto de hoy. Los permisos son temporales, pero la antigüedad del oficio suele indicar un titular con estructura consolidada, cuentas auditadas y la fianza del artículo 29 pagada año tras año. Ese es el activo que la marca no pone en su publicidad.
El detalle que exige cuidado es el otro: entre el titular del permiso y la plataforma que el lector usa hay una relación comercial cuyos términos no están en el oficio. La protección legal no viaja automáticamente de la empresa a la aplicación, y esa distancia es la que el apostador debe poder explicar antes de depositar.
Veredicto: la antigüedad del permiso es el argumento más fuerte de esta casa y el que nadie lee en su portada. Quien pueda nombrar al titular del oficio que respalda su cuenta está mejor parado que quien solo reconoce el logotipo.
Caliente: la clave en su propio pie y el permisionario detrás de la operadora
Aquí cambia la calidad de la prueba. La clave DGG/SP/404/97 aparece en el pie de página del propio sitio, presentada como autorización de la Secretaría de Gobernación, y la operadora del sitio es Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. No hay confirmación oficial de la lista, pero el dato no viene de un tercero que lo repite: viene de la marca y nombra a quien opera.
Para el apostador, la diferencia entre un número que publica la casa y un número que publica una compilación es la diferencia entre poder reclamarle a alguien y no poder reclamarle a nadie. La clave en el pie es verificable en la propia página, y la operadora identificada da un domicilio social al reclamo.
El pie también hace el trabajo de advertencia: dice que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Es la clase de texto que nadie lee y que sirve exactamente cuando hace falta.
Veredicto: un permiso publicado por la marca con la operadora detrás nombrada es lo más cerca de la verificación que el mercado mexicano permite hoy. La marca que un lector puede señalar con el dedo es la que le puede responder.
Strendus: tres permisos, dos versiones del titular
La compilación que publica el dato le atribuye tres claves: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021. El titular nombrado es Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, y las compilaciones difieren entre sí sobre cuál es.
Tres números y dos versiones del titular es un ejemplo perfecto de por qué esta página no imprime certeza donde no la hay. No es un problema de la marca; es el resultado de que ninguna autoridad publique la lista en un formato que se pueda leer. Pero el efecto práctico es que el apostador que quiera verificar esta cuenta tiene más preguntas que respuestas.
El tercer oficio, DGJS/DCRCA/2321/2021, se lee como una modificación posterior, y ese tipo de ampliación es normal en permisos temporales sujetos a revisión.
Veredicto: los tres oficios sugieren un titular con historial de permisos ampliados y la estructura para sostenerlos. Lo que falta es saber a nombre de quién están, y esa ambigüedad la decide el usuario al abrir la cuenta, no al leer una compilación.
Novibet: 2020, extranjera de origen y titular de la frontera
El permiso atribuido es DGJS/DCRCA/1121/2020 y el titular nombrado por la compilación es Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V.
La combinación es la más común del mercado: una marca internacional con un permisionario mexicano con nombre fronterizo. Funciona mientras el permisionario responda por las obligaciones del artículo 29 —cuentas auditadas, seguros, reportes antilavado, fianza— y mientras el apostador sepa que la atención al cliente y el soporte técnico pueden vivir en otra jurisdicción.
Un oficio de 2020 en un régimen de permisos temporales ubica esta clave en la parte media de la tabla por antigüedad. No es juventud ni vejez; es el momento en que el mercado digital mexicano empezó a ordenarse alrededor de titulares locales.
Veredicto: aquí el permiso sostiene a la marca, y no al revés. El nombre del titular en la frontera es el dato que un apostador debe poder repetir cuando el depósito se demora.
Betway: el oficio corto y el respaldo deportivo del frontón
El permiso atribuido es 4184, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular nombrado, según la compilación que lo publica. El registro oficial sigue siendo inaccesible.
Una clave de cuatro dígitos sin el prefijo de la Dirección General es el recordatorio de que los formatos de numeración cambiaron con los años y que cada generación de oficios se lee distinto. El titular es una empresa con presencia en el deporte de frontón, uno de los sectores que bajo el artículo 28 puede obtener permisos complementarios de apuestas remotas. Esa ruta es la que explica la estructura de muchas marcas que operan sobre la base de un recinto.
Para el apostador de deportes mayoritarios esto no cambia el producto, pero sí el tipo de respaldo. Una empresa con instalaciones físicas en México tiene algo que perder cuando incumple; una sociedad sin nada en el país, no.
Veredicto: el permiso más difícil de fechar del conjunto es también el que más depende de un titular con nombre y domicilio en el país. Esa combinación no es elegante, y funciona.
Betcris: el permiso sin número y la licencia de Malta en el pie
El número no se imprime. El pie del propio sitio y la tabla del propietario muestran claves distintas, y conciliarlas sería un acto de fe que esta página no hace. Sí está claro el titular: Producciones Móviles, S.A. de C.V., que según el oficio DGJS/405/2018 opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. El pie añade un dato que ninguna otra marca del conjunto ofrece: la empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.
Esa licencia de Malta es información real y útil, y no es un permiso mexicano. No cubre las obligaciones de los artículos 29 y 31, no responde ante la Secretaría de Gobernación y no convierte a la marca en operador local. Su función en el pie es de respaldo internacional, y el apostador debe leerla como tal.
La estructura sí dice algo sobre el sustento: Producciones Móviles es el mismo permisionario que aparece en el caso de Pickwin, y quien sostiene dos marcas con el mismo oficio tiene la fianza y las auditorías del artículo 29 cubriendo un volumen mayor.
Veredicto: una licencia de Malta con fecha de caducidad visible y un permiso mexicano sin número imprimible es una combinación que premia a quien lee dos veces. Un dato tiene fecha y el otro tiene titular, y ninguno de los dos reemplaza al oficio.
Pickwin: el permiso de otro y la clave que se repite
La clave no se imprime porque las fuentes se contradicen. Una compilación le asigna el número que el pie de Betcris muestra para Producciones Móviles, S.A. de C.V., y el titular nombrado es la misma Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora. Ese solapamiento no es una curiosidad: es la prueba documental de que dos marcas del conjunto cuelgan del mismo permisionario.
Para el lector, eso tiene una lectura muy concreta y otra muy incómoda. La concreta es que la estructura de cumplimiento, la fianza del artículo 29 y las cuentas auditadas están compartidas, lo cual da respaldo a una marca joven. La incómoda es que si esa estructura falla, falla para las dos marcas a la vez, y no hay diversificación real entre ellas por más que los bonos y las aplicaciones se vean distintos.
Compartir permisionario tampoco significa compartir los términos y condiciones, las cuotas de pago ni la atención al cliente. Son dos contratos separados.
Veredicto: dos puertas y una sola estructura detrás. Quien abra cuenta aquí por la promoción debería saber que su respaldo legal es literalmente el mismo que el de Betcris, y que la clave que lo prueba está en el pie de la otra marca.
Novibet, Playdoit y el resto: cómo decidir cuando el número no está confirmado
Ninguna marca del conjunto puede exhibir una confirmación oficial, porque el registro de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse. Eso no empata la tabla; ordena la decisión de otra manera. Las casillas que sí son verificables son el nombre del titular, la clave en el pie de la propia página, el CFDI de retenciones del premio y la política de cierre de cuenta. Quien pueda reunir esas cuatro cosas está comparando permisos; quien solo tenga el color del logotipo está comparando publicidad.
La fianza de unos 60 días de premios promedio del artículo 29 es un buen recordatorio de la asimetría del mercado: el operador tiene que depositar una garantía, y el apostador no tiene ninguna sobre su saldo. Ahí radica el valor del CFDI. Es el único documento que convierte una ganancia en un derecho.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Busca la clave en el pie de página del sitio y el nombre de la empresa titular. El artículo 3 del Reglamento define el permiso como acto administrativo temporal otorgado a un permisionario, así que la prueba es un nombre y un oficio, no un logotipo. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse hasta octubre de 2026, de modo que ninguna clave se puede confirmar de forma independiente.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?
Se multiplica la cantidad apostada por el momio decimal: 500 pesos a 1,90 devuelven 950 pesos, de los que 450 son ganancia. En una combinada los momios de cada pata se multiplican entre sí y forman un solo precio, y el pago crece mientras el riesgo crece exactamente igual. El momio que ves es el precio, no una probabilidad.
¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?
Se convierte cada momio en su inverso y se suman. En un mercado de dos resultados a 1,90 y 1,90, la suma de 1/1,90 más 1/1,90 da 1,0526, su inverso coloca el pago alrededor del 95 % y el margen ronda el 5 %. En mercados de tres resultados ese margen sube. Una banda de 5 % o algo más es lo normal en los mercados principales.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Se configuran dentro de la cuenta, en el apartado de juego responsable o de configuración, y cada operador decide qué ofrece. No existe un registro nacional de autoexclusión en México, así que un límite o una exclusión voluntaria vale solo en la casa donde se activó. La iniciativa para abrogar la ley de 1947 propone autoexclusión, edad mínima de 21 años y límites ligados al ingreso, y es una propuesta.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas y quién los retiene?
Quien paga el premio retiene el impuesto. El artículo 138 de la Ley del ISR prevé 1 % cuando el impuesto estatal no excede de 6 %, y 21 % si lo supera; la Ciudad de México aplica 6 % a los premios y el total ronda el 7 %. La retención es pago definitivo solo si el contribuyente presenta la declaración correspondiente; si no, el ingreso se acumula y la retención se abona.
¿Qué riesgos tiene apostar en una casa sin permiso en México?
El artículo 2 del Reglamento prohíbe la actividad de juegos con apuestas que no esté expresamente prevista, y la Secretaría de Gobernación puede cerrar establecimientos sin autorización. En un sitio sin permiso no hay CFDI de retenciones, ni obligaciones de reporte, ni fianza de premios, y los saldos de un operador bloqueado pueden quedar congelados. No existe un registro nacional de autoexclusión en ninguno de los dos casos.
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